Rayamos el tema del desayuno.

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A esas alturas, un pelín más tarde de que empezara el curso, ha sido muy machacado el tema del desayuno, sobre todo para los niños. En la red han surgido unos posts de profesionales del tema que considero “fiables”  :)), vamos, a los que leo y empapo de la sabiduría :))

– Aitor Sánchez: Desayunos saludables para niños

– Realfooding: Desayuna comida real

– Julia: Aprender a desayunar

Pongamos que alguien de la familia ha decidido finalmente cambiar los malos hábitos alimenticios y empezar a cuidar la salud de todos.

En los tres artículos citados aparecen unas buenas pautas para convertir el estrés matutino en algo más placentero y muchííísimo más saludable de lo que es ahora. Pero, como madre, sé que estos giros bruscos no van tan bien con los niños. Los adultos necesitamos concienciarnos sobre el cambio y a través del trabajo y disciplina realizar el paso. Fijaos cuánto curro incluye esta frase. Nos cuesta cambiar. Muchísimo. Pues, se considera que los niños aceptan mejor los cambios y… no se debería considerarse así. Los niños también son personas, aunque de menor estatura de momento, tienen su carácter, sus gustos y sus preferencias.

Por tanto, el verdadero problema está en cómo ahora cambio yo las preferencias del desayuno de mi hijo, cuando ya le he enseñado a comer de todo lo malo (muchas veces inconscientemente, no seamos demasiado duros con nosotros mismos).

¿Cómo le quitas el bol de cereales sin más y le plantas delante unos copos de avena mocosos? ¿Cómo le ofreces unas frambuesas frescas si nunca ha visto la fruta fresca en el desayuno?

Hay niños más flexibles, pero muchos son intransigentes. Desconfían cuando las cosas cambian de un día para el otro y no son ellos, los que promovieron el cambio.

El paladar de los niños a estas alturas ya está acostumbrado a algo excesivamente dulce, crujiente y seguramente que huele bien. Todo lo que meten los fabricantes en sus galletas y cereales.

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¿Cómo sustituyo algo tan dulce con otra cosa que sea más sana, pero también más sosa al paladar excesivamente endulzado?

Con bastante psicología, sería mi sugerencia.

Lo siento, pero no sé exactamente qué pueden tomar los niños en el desayuno, se me ocurren sólo los cereales y las galletas. Por tanto hablaré sobre estas dos cosas, pero si os ocurre algo más, estaré encantada de buscar la solución de otros callejones.


Vamos con los cereales. Lo primero y lo más grave es la publicidad a la que están expuestos los niños. Al ver las mismas cajas con mismos dibujos en el supermercado que en la tele, los niños van directos. La publicidad en los pequeños funciona al 200%, son presa fácil. De hecho, muchas veces consumen cosas poco sanas, únicamente porque los han visto por la tele y aparece su personaje favorito en la caja. (Me habría gustado que hicieran un experimento de poner las pegatinas de los personajes de dibujos en unas manzanas y comprobar cómo actúan los niños.) Por ende, detectar por donde más publicidad “consumen” nuestros hijos e intentar quitar estas fuentes, del todo. Como este paso depende completamente de nosotros, no hay excusa para decir que el niño no quiere.

Cereales…yo iría despacito. No quitamos los cereales del todo. Seguro que en vuestra ciudad hay tiendas o supermercados ecológicos (podéis buscar en google). Un día vamos al súper porque…. (una posible línea)….te han dicho que allí se venden unos cereales de desayuno diferentes y sería divertido probarlos. Hay una amplia variedad de cereales y müesli en estas tiendas. Escoged varios (mejor que escoja el niño) para probar. Será el niño el que deberá sacar el veredicto, pero vosotros lo tenéis que probar a la vez, para que se siente acompañado en la aventura. La próxima vez que vayamos al super, no comprar los cereales malos. No me gusta engañar al niño, pero aquí es mejor hacerlo, y decirle que no había otros cereales que suele comer y que los nuevos que habéis probado sí que están. Los niños suelen olvidar las cosas rápido. Si no se vuelven a exponerse a la publicidad o verlo en la tienda, no “echarán de menos” lo desplazado. Esto sería como el tiempo crítico. No llevarle al super en este momento y no darle más importancia al cambio, para que la transición resulte neutral para el peque.

Después consideráis si dejarle que desayune los cereales o müesli ecológicos o los quitáis del todo. Estoy debatiendo internamente el tema de los cereales, aun siendo ecológicos. No los desayunamos, pero sí que me gustaba mucho antaño desayunar con ellos. Hay muchos matices que sigo estudiando.

Para hacer este bol de cereales más sano aún con el tiempo se puede ofrecer al niño añadir allí un plátano en rodajas o unas pasitas (sin azúcar). Sin forzar y siempre SIEMPRE preguntándole antes si le apetece. En este caso el mejor modo de convencerle es VERLO EN VUESTRO EJEMPLO. No sirve de nada obligar al niño hacer los cambios, si ve a vosotros desayunar una porquería.

Concluyo recordando que esto lleva TIEMPO y PACIENCIA. Generalmente los padres suelen ofrecer una vez, lo rechaza el crío, se dice a todos que el niño no come esto y lo otro y se acabó. Esta cadena sirve para las espinacas, las peras, los………………………  Lo que hay que tener retenido en la mente, es que estos par de semanas de esfuerzo serán para toda la vida. Una vez que enseñes al niño a comer bien, no hay que pelearse con él toda la vida.


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Por último y mucho más corto, las cookies. No sé en qué momento alguien pensó que las galletas deberían comerse en el desayuno, la verdad.O_o El desayuno es cualquier cosa que te imaginas, menos las galletas. Supongo que tampoco se ponen las galletas todas las mañanas. Por tanto, se puede ir espaciando poner las galletas en la mesa, hasta quitarlas del todo. La ÚNICA buena galleta es la que preparéis vosotros en casa. Escoged un día para dedicárselo a vuestro hijo y haced unas galletas juntos. Seguro que el niño lo pasará genial y lo aprovechará mucho más que engullir las galletas con los perros socorristas. Advierto que si os animáis a prepara las galletas, se os caerá la harina por todos lados, el niño se ensuciará de arriba abajo, se os derramará algo, pero es parte del plan. 😉

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